Celis E. Rodríguez Serrano

Al parecer los jerarcas del gobierno subestimaron la valentía y arrojo del pueblo venezolano. Estos seudodirigentes de hoy nunca leyeron la historia política de Venezuela. No se enteraron de que el pueblo aguerrido en la calle, guiado por el movimiento estudiantil y por los valerosos políticos de la época, echaron del poder aquel 23 de enero al dictador Marcos Pérez Jiménez, mientras muchos de los imberbes que hoy acompañan al dictadorzuelos ni siquiera habían nacido. Hoy la Historia se repite. Pero tal vez estos neófitos “políticos” serviles arrimados al poder no merecen mayor atención, por cuanto son sólo eso, imberbes jala mecates del momento, que ni siquiera por malos los recogerá la Historia. Sin embargo, es más significativo para el momento histórico prestar atención a quienes siendo más añejos en las lides políticas, y hasta con cierto prestigio profesional y académico, prefirieron acomodarse al despotismo y autoritarismo del régimen chavomadurista, sólo por lograr y mantener cuotas del poder que siempre les fue esquivo, quizás por los negros intereses que siempre escondían detrás de sus supuestas buenas intenciones. Ese poder que nunca lograron por méritos propios, logrado hoy gracias a su servilismo, y que utilizan para ultrajar y expoliar al pueblo en nombre de un obsoleto y corrupto socialismo. Seguramente ahora vendrán muchos nombres a su memoria de estos inefables, nefastos y caricaturescos seres.

La Historia la escriben los vencedores, y las nuevas páginas están por escribirse. En esta Historia quedarán atrás los días grises y las tantas calamidades que los marcaron. En estas páginas los divisionistas, resentidos y corruptos tendrán el lugar que merecen; también tendrán su lugar los aduladores que vendieron su alma y le hipotecaron su moral al régimen, cuyo mayor logro ha sido plagar de miseria y de hambre al pueblo que una vez les confió sus esperanzas. Una propuesta política devenida en el mayor fraude gubernamental del país y de Latinoamérica, tal como lo demuestran los resultados electorales en países donde una vez existió, salvo dudosas excepciones como ocurre actualmente en Ecuador. Un régimen de sátrapas, cuya mayor y más significativa impronta será la desmedida corrupción.

Pero hay que agradecer a esa Historia la enseñanza que nos ha dado. Aprendemos más y mejor de los tropiezos. Los venezolanos de hoy no volveremos a los errores que motivaron la irrupción de la casta mafiosa y corrupta que significó el llamado socialismo del siglo XXI, y mucho menos repetiremos las graves pifias históricas cometidas por los mal llamados revolucionarios. La Venezuela que viene se edificará sobre las conciencias de quienes hemos sido formados en Democracia, y que aprendimos a valorarla durante los últimos 20 años. La Venezuela que viene será una Venezuela fortalecida, porque hoy sabemos con sobrada claridad y certeza dónde se ha fallado y, sobre todo, dónde tenemos que enfocar nuestro trabajo y esfuerzo, para convertir las debilidades en fortalezas. Sin dudas vendrán tiempos difíciles, pero nos animará la esperanza de que esos tiempos difíciles no constituirán “la normalidad” del día a día, sino que serán momentos transitorios, serán la vía para llegar el bienestar social y colectivo.

celisrose@hotmail.com

 

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