Por José Gregorio Gómez (*)

Mientras más dictatorial y despótico se ha vuelto el régimen de Maduro, más democrático se ha tornado el pueblo venezolano.

El músculo democrático de los venezolanos, entendido esto como su actitud positiva hacia el voto y el cuidado de las instituciones constitucionales, está tonificado y dispuesto.

Lo venimos demostrando desde el 2015. Alcanzando en el 2016 su máxima expresión con todos los pasos dados para lograr el Referendo Revocatorio que exigíamos contra Maduro, y en el 2017 con el apoyo a los partidos políticos en el proceso de renovación inventado por el cne para retrasar y demoler la posibilidad de las elecciones de gobernadores y de alcaldes este año.

Hay otro aspecto que confirma la autodeterminación democrática de los venezolanos y es la contundente y dramática reacción de rechazo al golpe de estado que le dio el tsj a la Asamblea Nacional y al país entero.

Un país que cree en la democracia y en sus canales no puede vivir en dictadura.

Las dictaduras resisten por la total destrucción de la mente individual que se sabe empoderara para elegir.

Esa fue la realidad del nepotismo gomecista, que le permitió mantenerse tanto tiempo.

Pero el proceso histórico vertiginoso vivido por nuestra nación desde la muerte de Chávez, ha promovido la formación de una juventud bravía, fuerte, inteligente y comprometida con la restitución del sistema democrático en Venezuela, amén de un liderazgo opositor curtido por las luchas de estos 18 años, consciente de su papel para la recuperación del país.

Después de que Chávez usó, durante casi catorce años, los procesos eleccionarios populares para ir creando una imagen falsa de democracia, Maduro ha rehuido del sufragio sabiéndose perdedor.

Y aunque las votaciones son inherentes al sostenimiento de la democracia, no es el único elemento que la define.

Por ese motivo, además de exigir elecciones, la MUD también requiere la restitución del mandato de la Constitución Nacional y que se den todos los pasos necesarios para que eso ocurra, incluyendo una enmienda a la Carta Magna, pero pasando primero por el reconocimiento de la autoridad y competencias de la Asamblea Nacional y la libertad plena de los presos políticos.

A falta de sufragio organizado, hemos establecido en la calle, en el ágora, nuestro deseo de elegir, nuestra decisión de cambio, y hemos dejado claro que el poder del pueblo no se negocia.

 

(*) Presidente del Concejo Municipal de Mariño, Coordinador de la MUD en Mariño y Secretario general de AD Mariño.

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