Manuel Avila

Crearon la Constitución y terminaron apuñaleándola al inhabilitar la AN para tener cancha libre como moverse en la autopista política nacional. No aceptaron los chavistas que perdieron la AM el 6D del 2015 y eso los llevó a planificar la patraña arbitraria con la Sala Constitucional del TSJ para condenar al Poder Legislativo a los pies del amo. De esa forma fueron cortándole las uñas de a poquito a la AN hasta que de manera abrupta rompieron el hilo constitucional con las sentencias 155 y 156 que despojaron a los venezolanos de su autonomía de poderes.

Esa decisión de la Sala Constitucional por órdenes de Nicolás Maduro se convirtió en una puñalada trapera a la Carta Magna para dar otro zarpazo a la democracia. De inmediato el mundo se enteró de la arbitrariedad cometida por la Sala Constitucional y vinieron las presiones internacionales que obligaron a Maduro a recoger los hilos rotos, pero al final solo borronearon las sentencias y dejaron en entredicho la sustitución de los magistrados. No tocan a los magistrados porque solo fueron instrumentos del régimen para sacar del juego a unos diputados que vinieron a controlar los gastos del gobierno y no lo pudieron hacer como se los mandó el pueblo.

Es que la gente votó el 6D para controlar al Gobierno y sus corruptelas, pero no dejaron a los diputados actuar al quitarles los tres diputados de Amazonas en un plan orquestado por Jorge Rodríguez para disminuir el poder a una AN con las facultades para controlar al Presidente Maduro. No se podía calar el gobierno que le amarraran las manos por primera vez al Presidente y eso los llevó a dar el golpe legislativo que terminaría implosionando las entrañas de la revolución.

De esa forma empezó a hacer aguas un proceso revolucionario que prefirió irse contra la Constitución a dejarse maniatar por una oposición que vino a poner orden en el desorden revolucionario. Mo aceptan los chavistas las reglas democráticas y son tan cínicos los revolucionarios que todavía ante la evidencia del golpe legislativo se niegan a reconocer que dieron un golpe a la Constitución. Con esos caras de tabla manejando los elementos comunicacionales con tanta soltura, se ha disparado una lucha en el concierto informativo nacional e internacional para demostrar que nunca han violentado la Constitución. Eso ha llevado a los revolucionarios a acusar a las oposición de golpista sin recordar que Chávez a apareció en el contexto político nacional a través de una intentona golpista que se quedó atascada en el “Por ahora” que fue la cama elástica para saltar al poder. De eso hace aproximadamente 20 años y ahora cuando todavía el hilo constitucional no se restituye porque ninguna decisión toma Maduro para devolver los valores a la democracia y reestablecer el hilo constitucional.

Venezuela pasó a convertirse en un recodo al margen de la ley y no le importa a Nicolás y sus acólitos que nuestro país se convierta en tierra de nadie, donde las luchas viscerales entre hermanos de sangre son parte nuestro pan nuestro de cada día. No hay solución al conflicto económico, social y político porque el gobierno no muestras ninguna intención de dar un giro a ese modelo socialista empobrecedor. Seguimos prisioneros de las locuras de Maduro y sus acólitos en momentos cuando la inflación, la escasez, la corrupción y la violación de la Constitución forman el coctel perfecto para que la sociedad termine imponiendo un nuevo gobierno.

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