Por Celis E. Rodríguez Serrano

El martes 27 se celebró el día nacional del Periodista. Obviamente en este tiempo de tanta tecnología es muy fácil “despachar” el asunto: un “guasá”, un tuiter; un mensaje en instagram, en “face”, etc., etc. Se nos viene a la memoria el primer mensaje a enviar: “Felicitaciones a todos los periodistas en su día, por la valiente labor que realizan”. Con ese mensaje muchos resuelven un “problema protocolar”; y se cumple sin rollo “una obligación ciudadana” de felicitar a alguien por algo. Sin embargo, en estos días de tantas atrocidades del régimen, he podido ver en los rostros sombríos, y he notado en las voces quebradas de muchos de nuestros periodistas, que ellos no son simples profesionales dadores de noticias, a quienes hay que felicitar, o recriminar en algunos casos, sino que son hombres y mujeres venezolanos; seres humanos como nosotros, que están sintiendo y viviendo en carne propia los desmanes del gobierno; que sienten el padecimiento de su pueblo; que lloran en silencio ante las cámaras de televisión la muerte de un joven estudiante, como la muerte de su propio hijo (sin siquiera tener ninguno aún), como compungidamente dijera una periodista la aciaga tarde del 22 de junio cuando un “maldito soldado venezolano” (lo dijo el Libertador) asesinó vilmente al joven enfermero David Vallenilla.
En esos rostros llenos de impotencia por tener que “cargar”, no en su garganta, sino en su corazón y en su alma un forzado silencio, he visto seres humanos valientes que, a pesar de la grosera y acomodaticia (auto) censura a la que se ha sometido la mayoría de los más relevantes medios de comunicación venezolanos, son capaces de fijar posición pública ante las atrocidades y tropelías del régimen. Hoy me atrevo a decir, con algo de propiedad por la amistad que me une a este gremio, que estos profesionales venezolanos, aún con las limitaciones impuestas por el actual estado fallido y forajido, y por los algunos jefes editoriales, demuestran su afinidad con el pueblo, con el que sufre. He palpado cómo estos profesionales anteponen al formalismo académico su sensibilidad y origen de pueblo; demostrando que el verdadero periodista es el que practica la empatía y se identifica con el otro; con el pesar del otro; con el dolor y con el amor del otro.
Hoy, más allá del acto protocolar, y en nombre del comité directivo regional del Sindicato Venezolano de Maestros del estado Nueva Esparta, filial de la FVM, en nombre de la Secretaría Seccional de Educación de Acción Democrática y en nombre de mi familia, felicito a mis amigos los periodistas venezolanos, en especial a los que ejercen en esta región insular. Felicito a esos héroes, a esos amigos que vemos a diario buscando la noticia y arriesgando, incluso, su vida, pero que la miopía social de muchos les impide ver en ellos la responsabilidad que encarnan. Los felicito desde el corazón por ser hoy parte del equipo de Héroes que dan la cara por la justicia, por la defensa de nuestros derechos humanos, civiles y políticos. Los felicito no sólo porque realizan una excelente labor, sino porque en su actividad profesional, expresan el sentir de su gente, el sufrimiento del que necesita y la impotencia del que se siente vulnerado en sus derechos. ¡Felicitaciones amigos periodistas!

celisrose@hotmail.com

 

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.