Manuel Avila

Llegamos al punto máximo de la crisis, a su nivel más alto. La gente muriéndose de hambre, comiendo de la basura, la luz se va por lo menos siete veces al día, no hay por lo menos por 25 días, el gas es una calamidad, se cae el internet a cada momento y la falta de alimentos se une con la inflación para terminar de poner la guinda a la revolución. Con toda esa locura rodeando la situación de crisis nacional se le ocurre a Maduro y su gobierno casar una pelea con el país más poderoso del planeta y llega al punto de que los gringos congelan las relaciones con Venezuela en todos los aspectos económicos y comerciales.
Esa tragedia venezolana es manipulada por los cubanos que pretenden llevar la situación de Venezuela hasta los límites del bloqueo internacional, pues pretender enfrentar a nuestro país con los marines norteños es solo una locura de las tiras cómicas revolucionarias. Pero lo más cumbre es que la orden de Miraflores es dar un fusil a viejitos, viejitas y discapacitados para que se preparen para enfrentar a los soldados americanos. Con semejante pajuatada bélica vimos a miles de ancianos haciendo el papel de payasos en medio de soleados mediodías y hasta altas horas de la media noche para adiestrarse como disparar un arma que terminará lanzándolos largo a largo por no tener fuerzas para aguantar el culatazo de armas de tanta potencia.
Con esas locuras bélicas se armó un zafarrancho nacional continuar con una mentira revolucionaria que solo sirve para continuar con una mentira eterna que hace quedar ridiculizados a miles de almas que creen que eso de la revolución es verdad. Si es verdad que no hay medicinas, ni alimentos y que los bolívares no le alcanzan a los venezolanos para aguantar una crisis nacional que mantiene al país al borde del abismo. De esa forma se mueren miles de hermanos que no consiguen las medicinas y por tanto se quedan en el camino sin que el gobierno termine de resolver un problema generado por la falta de humanidad de un gobierno atarantado en las ideas.
Con este comunismo que puso a los ciudadanos a escarbar entre la basura para conseguir el sustento diario y que supero los tiempos de comer perrarina porque ahora en la vía pública los hambrientos desuellan perros en medio de las avenidas para paliar el hambre de sus hogares. Esa vaina no se había visto en la Venezuela petrolera que se quedó con el cliché de ricos herederos del petróleo. En medio de clima de hambruna colectiva se mueven los ciudadanos que creen ciegamente en unas bolsas de Clap que llegan cada mes a los hogares venezolanos y solo sirven para paliar el hambre por una semana. Pero eso es lo que venden los chavistas que con los Clap se acabó el hambre en Venezuela y esa mentira piadosa es comprada por los hijos de la ignorancia que siguen creyendo que los culpables de la crisis son Dólar Today y la Guerra Económica.
No se ve solución al problema de la crisis económica y social porque no hay voluntad de cambios y solo les interesa aferrarse al poder por encima de todas las cosas. De esa manera manejan la mentira como arma de combate y luchan a brazo partido para mantener a la oposición a raya en sus aspiraciones electorales usando la trampa y el poder supremo como armas para manejar al TSJ y al CNE como los instrumentos del diseño comunista. Mientras tanto la gente de muere de hambre, otros se van del país huyéndole a la crisis y otros caen bajo las balas de una delincuencia apoyada por el gobierno para mantener el terror como su aliado en las calles de Venezuela. Todavía hay gente que le lanza vivas al Comunismo porque consideran que están haciéndole bien a un país ataviado de adornos de la ignorancia y tatuado de fantasías por todos lados.

 

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