Manuel Avila

De Coro estado Falcón se vino el Negro Luís con su hermana Omaira Yamarte un día cualquiera de octubre buscando las raíces ancestrales de su padre Baldomero Jiménez Franco, pues había estado parte de su infancia al lado de su madre Rosa Olimpia Yamarte. Sabían los hermanos Yamarte que tenían familia en Margarita y debían venir a conocer sus huellas ancestrales. Así que a los 4 años apareció el Negro Luís en Margarita y se vino con su hermana Omaira directamente a Los Robles a conocer a sus abuelos Sebastían (Chan) y Bernarda y por supuesto a su abuelo Lolo Jiménez que todavía estaba vivo para la época.
El Negro Luís se quedó en Los Robles para siempre y su hermana Omaira su compañera de viaje tuvo una breve pasantía en la casa de Clemencia Suárez donde hizo trabajos domésticos y fue considerada como parte de la familia porque la morenita Yamarte se ganó el cariño de Trina e Ylba las hijas de la curandera desconocida. Al Negro Luís le correspondió batallar en la casa de Bernarda donde compartía casa con Caribito, Chico, Lipe, Chente, Millo, Balita y Morocha. Un día cualquiera Omaira decidió regresar a Coro y el Negro Luís se negó al regreso porque su sexto sentido le decía que su futuro estaba en Margarita.
Las inclinaciones musicales del Negro Luís comenzaron un día cuando su padre Baldomero le trajo de La Guaira un acordeón que sirvió de distracción a este muchacho que decidió transitar los caminos de la música y se hizo un experto en el manejo del acordeón y a eso fue sumando la sinfonía, las maracas y el cuatro. De a poquito se fue formando el hombre orquesta de Los Robles porque cuando nos dimos cuenta ya el Negro Luís estaba tocando todos los instrumentos. Por supuesto esas prácticas de día y de noche atormentaban a los hijos de Chán que debían salir a pescar muy temprano en las mañanas y a ese Negro Luís parece que no se le cansaban las manos de tanto rasguñar los instrumentos musicales. Eso llevó al hijo de Baldomero Jiménez a la Escuela de Música de Porlamar a buscar ayuda en hombres de la música como Isidro Spinetti que le dio las líneas generales al Negro Luís para que aprendiera el arte de la música.
El Negro Luís aprendió a hacer música por su cuenta y formó parte del Grupo “Los Pasteles” de Atamo Norte con quienes compartió espacios musicales por varios meses. Sin embargo el Negro Luís siguió manejando el concepto del hombre orquesta que con el acordeón, el cuatro, la sinfonía y las maracas hacía sonidos que lo hacían competir con Papalico Marcano, el hombre orquesta de La Asunción.
En la escuela “Víctor Cedeño” de Los Robles realizó la educación primaria y lo poco que pudo aprender en la vida académica, pues el Negro Luís no nació para ser médico, ni abogado, pero su inclinación por las artes lo llevó hasta la Escuela de Artes Plásticas “Pedro Ángel González” de La Asunción donde laboraba su tío José Inocente “Chente” que lo motivaba cada día a ir por un oficio en esa escuela asuntina. Ahí aprendió el Negro Luís el arte de la pintura, el diseño de pancartas y dibujos de paredes y fue el primer maestro que tuvo Kung Fu antes de aparecer en escena como pintor de vallas de Margarita. Por mucho tiempo tuvo el Negro Luís buscando un trabajo que le permitiera sobrevivir en medio de la crisis y no daba pie con bolas en su lucha por la vida. realizaba sus trabajitos de pintura de pancartas y vallas a precios muy baratos por lo que esos dineros no le duraban mucho.
Vendió números de loterías de una banca que tenía Franklin en la casa de Juan Caldera, trabajo en la Refinería de Amuay, hizo judas y redactó testamentos porque aprendió viendo a Vicente Emilio Avila realizar los documentos de los judas del pueblo. Miles de oficios realizó el Negro Luís porque nunca le gustó la pesca, la caza y la siembra que practicaban sus familiares de la descendencia de Lolo y Chan.
Un día se hizo de una motico marca Shaper que usaba para su traslado en el pueblo y empezó a querer jugar a la viveza criolla practicada por muchos en Los Robles al considerar a la política como el instrumento para subir escalones en la vida. Por eso combinó sus habilidades de la pintura con su pericia de motorizado para realizar unas chupetas publicitarias en las cuales pintó por un lado a Luís Herrera Campins y por el otro a Carlos Andrés Pérez que era usada de acuerdo al candidato que estaba en Margarita para el momento. Gastó muchos cauchos dando vueltas para arriba y para abajo y nadie le metió la mano al nieto de Bernarda. Pasaron alcaldes por Maneiro, muchos concejales se comprometieron con él y ninguno le dio la mano para sacudirse la pava ciriaca que tenía el Negro Luís porque a hombre para gustarle portar escapularios con santos de toda naturaleza que le formaban nudos entretejidos en su pecho.
No se sabe cuántas veces fue el Negro Luís a las fiestas del Valle a pedirle a la virgencita lo ayudara, lo mismo hacía con el Cristo del Buen Viaje y por supuesto le pedía a la Pilarica y a San Judas Tadeo en Los Robles y nada que se le dio al hombre orquesta un trabajito para mantenerse. Por eso el Negro Luís esperó con paciencia la llegada de la revolución de Chávez y según él fue en ese momento cuando empezó a sonreírle la suerte cuando le dieron un trabajito en Construpatria donde tiene su sueldo, su cesta ticket y sus beneficios de seguro.
No porta ideología el Negro Luís y no tuvo que leerse a Martí, ni a Ernesto Cardenal y algún discurso de Fidel sino que el hambre se extinguió cuando le dieron su espacio para laborar. Atrás quedaron los recuerdos de la moto, de las bicicleta que después tuvo y ahora solo toca sus instrumentos cuando alguien cumpleaños en su trabajo y lo buscan para amenizar la velada.
A éste devoto de la Virgen del Valle nunca le han dado un reconocimiento en su pueblo Los Robles porque los políticos andan cada uno en su juego de intereses, pero no se percatan de la historia de un pueblo que los ve pasar sin pena de gloria por los curules de concejales. El día que los alcaldes y concejales dejen sus intereses personales de lado y cuando empiecen a ver de cerca la evolución de la gente, el valor de los pobladores en ese momento la patria comenzará a cambiar ante no. Eso explica los fantasmas de las ideologías y los cuentos de caminos de los ciudadanos, pues cuando le preguntamos al Negro Luís porque es chavista responde con hechos que fueron los únicos que lo tomaron en cuanta a la hora de su consagración como ser humano. Si es cierto que el chavismo ayudó al Negro Luís por ahí hay muchos a quienes han sumido en la miseria por siempre como lo han hecho con un país entero.
El Negro Luís sigue igualito transitando las calles de Los Robles con su música a cuestas cantando canciones como “La Lavadora”, “Polo margariteño”, “Elegía margariteña”, “Galerón margariteño” y tantas otras canciones que “el hombre orquesta de Los Robles” sigue imponiendo de su propia creación.
Estos días encontré al Negro Luís recogiendo mangos en las matas de la Fundación Margarita y me dijo con desparpajo y algo de ironía “aquí estoy comiéndome mi manguito para paliar el hambre, pues la vaina esta jodida y esta es la fruta que por años le ha permitido a los margariteños sobrevivir a la crisis”.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.