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Opinión


Palestra Insular: Miedo al pueblo


Palestra Insular: Miedo al pueblo
Publicado: 2017-06-19 01:17 / Visitas: 182

                                                    Manuel Avila

 La soberanía reside en el pueblo fue lo que nos enseñaron nuestros maestros en la escuela venezolana y eso fue lo que aplicó Hugo Chávez para realizar una Asamblea Nacional Constituyente al considerar al soberano como el poder originario. Pero su hijo Nicolás Maduro cuando se vio acorralado por la cantidad de sufragios que pulverizaron sus sueños de poder al derrotarlo con la AN, tomó el camino del autoritarismo al desviar el cauce del río constitucional y meterse en los linderos de la ruptura del hilo constitucional para generar el caos en Venezuela. A partir del momento que pierde el chavismo las elecciones de diputados con la peor paliza de su historia al meter la oposición la bicoca de 114 diputados, perdió el rumbo el Gobierno Revolucionario al entrar en el modo desobediencia al utilizar los poderes constituidos arrodillados a sus pies para cambiar la voluntad del pueblo. En ese primer episodio usaron a la Sala Constitucional del TSJ para quitarle los tres diputados al estado Amazonas y eliminar de plano la mayoría de la bancada opositora que siguió jugando sus cartas hasta hacer perder la paciencia al Presidente Maduro que ordenó a la Sala Constitucional inhabilitar a la AN para evitar la función contralora de la AN. En ese episodio perdió el equilibrio el Gobierno al entrar en territorio de la violación constitucional y quedar al desnudo ante el pueblo venezolano. No entendió nunca Maduro que fue el pueblo el que eligió a la AN y eso se respeta porque es la voluntad del tan vituperado soberano.

 Cuando la sala situacional de Miraflores percibió que habían perdido la popularidad y se quedaron sin pueblo, tomaron los atajos del abuso de poder para seguir manejando el barco del Estado. No fue posible para el gobierno superar la crisis económica del país y entraron en desacato al violar la propia creación de Chávez en la Constitución del 99. Eso lo determinó la Fiscal Luisa Ortega y muchos miembros de la sociedad venezolana que percibieron el tufo autoritario y condenaron  públicamente el lanzamiento de una Asamblea Constituyente sacada del sombrero del mago como solución a los problemas de gobernabilidad de un gobierno atascado en sus propias locuras.

 Violaron la Constitución y condenaron el legado de Chávez a la oscuridad de un gobierno autoritario que se desvistió  muy rápido para mostrar al soberano los dientes ensangrentados de quien ordenó el asesinato de 62 jóvenes venezolanos que solo portaban el tricolor nacional como instrumento de combate. Esa pelea dispareja entre organismos represivos y los ciudadanos dejó malparado a un gobierno torpe y sin escrúpulos que perdió el rumbo en medio de la oscuridad de un mandatario torpe y sin liderazgo.

 A Venezuela se le respeta su vestimenta democrática que mandó bien lejos a un dictador que vio correr sangre de nuestros jóvenes por las calles polvorientas de la nación petrolera. No quiere el madurismo dar oportunidad al pueblo de medirse en las urnas electorales y por eso usan el atajo de la Asamblea Constituyente para evadir la auditoría del pueblo venezolano. Más nunca volvió el chavismo a retar a sus pares los opositores a elecciones libres, universales y secretas porque sabe que los barrerán con palizas descomunales que enterrarán para siempre los residuos de una revolución que se murió para siempre. Le falló la revolución a la gente y de sus promesas de convertir a la gente en beneficiarios del proceso solo quedó una huella negra que dejó la pólvora del Caracazo en las calles de la capital. 

El miedo al pueblo está reflejado en no querer hacer elecciones por nada del mundo, pues saben los rojos que no ganarán más nunca proceso electoral alguno y solo les queda como argumento irse a la oposición a construir una nueva alternativa porque el Socialismo del Siglo XXI terminó convertido en una novela de amor y terror, pues estafaron al pueblo en medio de una borrasca que solo trajo ruina, miseria y muerte.

@encíclica